La mejor parte del detalle es que casi no se ve.
En una corredera panorámica se habla mucho del tamaño del vidrio y de lo estrechos que son los perfiles. Sin embargo, en el uso diario hay otro punto que cambia por completo la sensación del espacio: la unión entre el salón y la terraza.
HiFinity Zero Threshold está pensada precisamente para eliminar esa interrupción. Reynaers publica una altura mínima de umbral de 0 mm y permite trabajar con pavimento continuo y carriles integrados. La idea no es esconder una pequeña rampa bajo un acabado; es plantear desde el proyecto una transición verdaderamente enrasada.
En España esto tiene mucho sentido. En una villa de la Costa Blanca o Valencia, la terraza suele funcionar durante buena parte del año como una prolongación real del salón. Cuando el pavimento continúa visualmente hacia el exterior y el aluminio deja de llamar la atención, la corredera ya no parece una puerta grande: pasa a formar parte de la arquitectura.
Además, el paso sin resalto es más cómodo para niños, personas mayores, maletas, carros de servicio o usuarios con movilidad reducida. Reynaers describe esta solución como apta para acceso en silla de ruedas.
Qué prestaciones tiene realmente la versión Zero Threshold.
Aquí conviene ser preciso. No es correcto tomar las prestaciones de una HiFinity estándar y asumir que son idénticas en la variante sin umbral. La propia documentación de Reynaers publica valores específicos para Zero Threshold y advierte que el resultado final depende de dimensiones, perfiles, herrajes y vidrio.
La anchura visible mínima indicada por Reynaers es de 8 mm tanto desde el interior como desde el exterior. El fabricante también publica un valor Uw de 0,8 W/m²K para una configuración de referencia concreta: vidrio con Ug 0,6 W/m²K, separador warm edge y elemento de 4,50 × 2,30 m. Ese dato sirve para entender el potencial del sistema, pero el Uw de un proyecto debe calcularse para sus dimensiones y composición reales.
Un punto importante: algunas configuraciones estándar de HiFinity publican una estanqueidad al agua superior a la variante Zero Threshold. Por eso, en una fachada muy expuesta a lluvia impulsada por viento, el detalle de cota cero debe resolverse junto con el drenaje del edificio y no solo como una decisión estética.
En España, “sin umbral” también significa diseñar bien el agua.
El mejor momento para decidir un umbral enrasado es antes de colocar la piedra o el porcelánico de la terraza. Hay que coordinar la cota del suelo interior, las pendientes exteriores, la impermeabilización, la posición del marco y la evacuación de agua. Si todo eso se deja para el final, se está pidiendo al instalador de ventanas que resuelva con un perfil un problema que en realidad pertenece al conjunto de la obra.
Dentro de la familia HiFinity, Reynaers ofrece opciones relacionadas con el drenaje, entre ellas drenaje oculto y canalón para mejorar el comportamiento frente al agua sin añadir un umbral elevado. La solución correcta depende de cada hueco: orientación, vuelo de cubierta, exposición, pendiente de terraza y capacidad de evacuación.
No tratamos igual una corredera protegida bajo un porche profundo que un hueco orientado al sureste y completamente abierto a episodios de lluvia con viento. Antes de definir el detalle miramos la arquitectura alrededor de la ventana, no solo la ventana.
Cuando el marco desaparece, el vidrio manda.
HiFinity permite trabajar con paños de gran formato y eso convierte el vidrio en una parte esencial del confort. En España no basta con perseguir un valor U bajo. La orientación y la carga solar pueden ser igual o incluso más importantes, especialmente en fachadas de poniente y suroeste.
Para Zero Threshold, Reynaers publica un rango de espesor de vidrio de 36 a 54 mm. Dentro de ese margen, la composición debe responder al tamaño del paño, seguridad, factor solar, transmisión luminosa, acústica y cálculo estructural.
En una villa frente al mar normalmente planteamos el vidrio al mismo tiempo que la protección solar exterior, el vuelo de la terraza y la orientación. El objetivo es conservar la transparencia y la vista sin convertir el salón en un invernadero en agosto.
El detalle se decide antes que los acabados.
En obra nueva, la secuencia ideal es sencilla: definir la intención arquitectónica, elegir la configuración de corredera, fijar cotas de pavimento terminado, resolver drenaje e impermeabilización, comprobar el apoyo estructural y, después, cerrar la composición de vidrio y los encuentros de montaje.
En una reforma también puede conseguirse una transición de 0 mm, pero el forjado existente y las salidas de agua suelen marcar los límites. Hay ocasiones en las que un pequeño cambio de cota es técnicamente mejor que forzar un enrase perfecto en un edificio que no fue pensado para ello.
La solución más minimalista no siempre es la que tiene menos milímetros; es la que se integra mejor y funciona bien cuando llega el primer temporal.
Cuándo tiene sentido elegir HiFinity Zero Threshold.
La recomendamos especialmente cuando el hueco es un elemento central del proyecto: grandes salones abiertos al mar o al jardín, viviendas con pavimento interior-exterior continuo, proyectos donde la accesibilidad es importante y fachadas minimalistas en las que cada centímetro de aluminio visible cuenta.
No la proponemos únicamente porque sea una solución premium. Su valor aparece cuando se combinan tres cosas: grandes superficies de vidrio, perfiles visualmente mínimos y un encuentro con el suelo perfectamente coordinado.
Por eso, para nosotros una HiFinity Zero Threshold empieza con un plano de sección, no con una tarifa de ventanas.
¿Estás proyectando una HiFinity en España?
Envíanos los planos, las cotas de suelo y la orientación del hueco. Podemos revisar la solución de umbral, drenaje y vidrio antes de que la obra cierre el detalle.
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